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RUSIA SUBE LOS ARANCELES SOBRE LA IMPORTACIÓN DE VERDURAS: LOS "PRO" Y LOS "CONTRA"
Por Vasily Zubkov, comentarista de RIA "Novosti".
       
Son bastante heterogéneas las reacciones que ha provocado en Rusia la reciente decisión del Ministerio de Agricultura, la de subir de un 15% al 25%, a partir del próximo año, los aranceles sobre la importación de verduras. Según los expertos del departamento agrario, es una medida "forzosa y estacional", pero los importadores y los consumidores de a pie no están de acuerdo con los funcionarios.
       
Más de un tercio de las legumbres comercializadas hoy en las grandes ciudades rusas tienen procedencia extranjera y se venden a precios dumping, por lo cual el recorte de la importación contribuirá, a la larga, a la supervivencia de la horticultura local que se encuentra en una situación precrítica. Desde 1990, la superficie de los invernaderos climatizados en Rusia se ha reducido en más de un 40%, y la de los no climatizados, en un 75%. Bilan Jamchiev, quien es subdirector de la Agencia Federal de Agricultura, dice que la superficie total de los invernáculos en Rusia descendió de 5.700 hectáreas en la década del 80 a menos de 3.000 hectáreas en la actualidad.
       
Las nuevas estufas agrícolas prácticamente han dejado de construirse en los últimos años, a pesar de que el desgaste de fondos básicos en este terreno supera el 60%. Como resultado, los invernaderos rusos producen dos veces menos por metro cuadrado que los europeos. Los agricultores rusos cultivan apenas una veintena de especies de las 70 que podrían producir en invernaderos. El rendimiento laboral en los invernaderos rusos es dos o tres veces inferior a los estándares mundiales.
       
Según la estimación del departamento agrario, los invernaderos climatizados del país generan apenas medio millón de toneladas de legumbres al año, o sea, cuatro veces menos de lo que Rusia necesita para alcanzar la cifra de 13 kilos anuales per cápita, que es la normativa sanitaria en materia del consumo de vegetales frescos. Jhamchiev mencionó este dato en una reciente conferencia de horticultores que trabajan con invernaderos.
       
El deplorable estado del sector se debe a una serie de razones que se han ido acumulando a lo largo de años y son bastante típicos para la actual economía rusa. Sin analizarlas a fondo, señalemos que el mayor problema para la horticultura nacional es el alto precio de los agentes energéticos, así como la falta de descuentos en lo que concierne al uso de la energía.
       
Poco habituados al lenguaje diplomático, los horticultores rusos llaman las cosas por su nombre. Víctor Semenov, quien es presidente de la Asociación de Invernaderos Rusos, califica la situación actual como "expolio": los gastos de calefacción en la zona de los Urales o en Siberia, por ejemplo, ascienden prácticamente a un 50% en la estructura total de los costes. De aquí que la rentabilidad del sector a escala de toda Rusia se mantenga a un nivel del 6-8%.
       
El ministro de Agricultura ruso Alexey Gordeev, quien asistió a la conferencia de los horticultores, declaró que los precios de recursos energéticos son "asfixiantes". El Estado ruso, en su opinión, tiene el deber de adoptar un paquete de medidas urgentes para proteger e incentivar la producción en invernaderos, objetivo que va cobrando especial actualidad a la luz del futuro ingreso de Rusia en la OMC, el cual podría destruir la competitividad de la horticultura nacional. A menos que se tomen hoy algunas medidas inmediatas para la modernización tecnológica del sector de invernaderos, éste simplemente dejará de existir, advierten los funcionarios de Agricultura.
       
El transporte y la certificación de las verduras también presentan grandes dificultades. Más del cincuenta por ciento de las legumbres importadas a Rusia desde Europa o Asia llegan a este mercado gracias a toda clase de "esquemas grises", como la reexportación o a través de la zona franca existente en el marco de la CEI, vía Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizia y Tayikistán.
       
Una de las iniciativas proteccionistas defendidas por Agricultura es la inclusión de los invernaderos en la lista de entidades económicas exentas de la accisa (impuesto indirecto) sobre el consumo del gas natural. La otra medida es el incremento de los aranceles sobre la importación de verduras a partir del próximo año.
       
Paralelamente se va confeccionando un programa nacional para el desarrollo del sector de invernaderos. El ministro Gordeev promete que la futura Ley federal para el fomento de la agricultura y el mercado agroindustrial en Rusia contendrá una serie de medidas de ayuda pública a la horticultura.
       
Ahora bien ¿qué dicen a este respecto los oponentes? Muchas veces, las verduras rusas cuestan en el mercado más que los productos de importación, procedentes del Asia Central o Turquía, por ejemplo. La subida de los aranceles y el subsiguiente recorte de la importación podrían disparar los precios aún más.
       
Claro que la situación varía mucho de una provincia a otra. Así, la Región de Moscú ha conseguido en estos últimos cuatro años - gracias a las modernas tecnologías extranjeras, en particular, las holandesas - elevar la producción hortícola de 30.000-50.000 toneladas a 250.000, nivel que permite cubrir más de un 60% de la demanda interna, mientras que en los Urales la producción local no llega siquiera a un 10%.
       
El aumento de los aranceles va a repercutir también en la importación de verduras desde aquellos países de la ex URSS que no pertenecen a la zona franca - Ucrania, naciones transcaucásicas, Moldavia y Turkmenia - y las cuales tienen en el mercado ruso una cuota total del 25%. Sus productos resultan mucho más baratos que los europeos y son más naturales (un 35-40% de las legumbres importadas desde Occidente encuadra en la categoría de productos modificados), gracias a lo cual tienen demanda estable en el mercado ruso.
       
La industria conservera rusa también se verá afectada por la subida, pues trabaja básicamente a partir de la materia prima importada, y con el volumen anual que tiene hoy - más de 4.000 millones de latas - difícilmente podrá competir con las frutas y verduras enlatadas en el extranjero, a las cuales les corresponde un 80% en el mercado local. El consumo de estos artículos en Rusia, tal y como sucede en materia de productos de horticultura frescos, todavía se mantiene a un nivel siete veces más bajo que en Europa.
       
En cuanto a los exportadores de la UE, parece que la futura subida de los aranceles en Rusia supone para ellos un impacto menos fuerte que en el caso de los consumidores locales. Tradicionalmente subvencionada, la agricultura europea sobrevivió en el pasado incrementos más espectaculares. Y es que el juego vale la pena. El mercado de consumo ruso, en continuo proceso de desarrollo, ya figura entre los cinco mayores del continente europeo, y el sector alimenticio, en particular, la venta de frutas y verduras, representa en él un porcentaje considerable.
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